Lo que aprender 3 idiomas me enseño

Reflexión personal sobre lo que aprender tres idiomas me enseñó: cómo el lenguaje transforma la forma de pensar, leer y escribir, y amplía la relación con la literatura, la identidad y la comunicación.

DANN S. CAÑONREFLEXIÓN

Dann S. Cañon

9/26/20252 min leer

Tengo una fascinación por los idiomas, encuentro en ellos más que solo palabras y síntesis, más que solo fonética. Es comprender una cultura, una sociedad, conocer su historia, sus tradiciones, cómo conviven, cómo se comportan, cómo piensan, no solo es poder pensar en ese idioma, es poder pensar como un hablante del mismo.

Hablo español nativo, inglés casi fluido, aunque todavía me equivoco en el español. El tercer idioma que aprendí y que me costó trabajo es el francés, aquí donde no existen pronunciaciones iguales al español, donde no existe la “ñ” pero la “gn” se pronuncia como una. Donde cada unión de palabras crea una sola, y donde se escucha bonito, aunque no sepamos qué dicen en verdad.

La lengua es algo complejo, algo de analizar y de amar, porque si no se ama se olvida.

Al comprender una lengua, se comprende parte de la cultura, conoces más, expandes tu mente, tratas de entender otras perspectivas, así como está bien que los franceses coman caracoles, y que en Colombia se coma la hormiga culona, es aceptable. No significa que vaya a probarlos.

Una lengua, un idioma, es parte de la identidad de una sociedad, puede estar separada por mares y tierras, tan lejanas unas a otras, pero al compartirla, nos hace más cercanos, claro que tienen sus diferencias. Pero comparten una historia, una hermosa forma de comunicarse y de entender la vida.

No es necesario hablar todos los idiomas del mundo, ya que hay algunos tan olvidados y tan poco conocidos, no es necesario hablar más de 5, o más de 10, o hablarlo con perfección. Solo es necesario entender que como hay diferentes idiomas y sus variaciones, hay diferentes acentos, y cada uno no es menos ni más especial. Solo es único

Que no nos sintamos mal por nuestro idioma, o nuestro acento que se transmuta y transmite de idioma en idioma, porque es nuestra representación, nuestra historia hablando por nosotros, nuestras raíces saliendo al aire, a darse a conocer.

Alguien me dijo que cuando hablo en inglés tenían acento latino, y pues claro, sumercé, claro que tengo acento latino, acento rolo con mezcla de Boyacá y Cundinamarca, y quién sabe de qué regiones más. Porque eso es lo que me caracteriza, no puedo dejar de ser mi cultura para convertirme en otra; si las puedo unir. Porque aunque se hable mil idiomas, se pertenece a uno.