Mi primera historia

Reflexión personal sobre mi primer encuentro con la escritura: cómo nació la necesidad de contar historias, el inicio del proceso creativo y la relación íntima entre escribir, memoria y descubrimiento personal.

DANN S. CAÑONREFLEXIÓN

Dann S. Cañon

8/8/20256 min read

Mi primera historia

Dann S. Cañón es uno de mis proyectos más personales de vida, algo que me enriquece y me nutre, donde aprendo y donde enseño. Pero Danns es solo un nombre artístico, así como lo es el AKA de Juan Luis Londoño (Maluma) o de Verónica Ciccone (Madonna); (Gómez, 2023). Un AKA, una representación, un nombre artístico que simboliza más que sus mismas letras, en mi caso solo es la abreviación de mi nombre, mi nombre de pila, Daniela Silva Cañón.

Mi historia no comienza ni con mi nacimiento, ni con la creación de este blog; es una mezcla de eventos significativos o canónicos, dependiendo de su resultado. Mi historia comienza en mis primeros encuentros con la lectura, porque antes de comenzar a escribir, comencé a leer.

El primer libro que leí en toda mi vida, lo recuerdo bien, Blanca Nieves y los siete enanitos, un libro corto con animaciones, dibujos e imágenes para interactuar con él, lo amé demasiado, incluso a mis 6 años me disfrazé de Blanca Nieves (aún conservo el disfraz). Este libro me lo dio mi mamá con otro similar, El Libro de la Selva, aunque no me gustaba tanto como el anterior, lo disfruté. Mis dos primeros libros que aún se mantienen en la estantería de libros, junto al Principito y, extrañamente, junto a El retrato de Dorian Gray.

En los muchos colegios que asistí (siete específicamente), la lectura era algo obligatorio, pero no tan flexible, libros se tenían que leer, fuera cual fuera su género e intencionalidad. Yo amaba, amo y amaré los libros de fantasía, donde me lleven a conocer nuevos espacios históricos, ideológicos, que mantengan mi mente en el mundo narrativo y me dejen algo para recordar. Pero muchos libros escogidos de la primaria y el bachillerato no dan esta sensación, no dan ese amor, la obligación por la lectura mata esa curiosidad y amor por el mismo.

Tuve libros, que me dieron mis profesores en mi etapa estudiantil, que me transportaron a diferentes lugares y épocas, me metían en las genialidades de Julio Verne y en la poesía de Neruda. Pero hay otros, en cambio, que aún se mantienen intactos sin leer en la biblioteca, no todos los libros son para todos y obligar a un niño a leer, es enseñarlo a que todas las lecturas son aburridas. Para poder leer Así Habla Zaratustra o la Ilíada es necesario leer primero Harry Potter o Los Viajes de Gulliver.

En primaria me fascinó leer El Principio, historia que me transporta a la niñez y me pone a volar con la creatividad, por lo contrario, no me gustó leer Atalanta, una historia acerca de una niña diosa criada entre osos; el resto de la historia no lo sé, nunca terminé de leerlo. A un amigo cercano, este libro lo marcó y le dio el amor por la lectura, eso no fue mi caso, comprendo que para gustos, disgustos.

Con el paso de los años, desarrollé más esta pasión, incluso por algunos textos del colegio, llegando a leer maravillas como La María o La Vorágine. Mi capacidad lectora aumentó en los últimos años por mi paso escolar, puesto que los profesores dejaban ocho libros al año para leer. Pero la lectura no terminó ahí, continuó hasta llegar al día de hoy. Mi gran ídolo Stephen King se lee 78 libros anuales (incluidos audiolibros); King y Beutnagel (2004), yo llego a leer 24 al año (solo analógicos).

Para la lectura, mi medio favorito y único es el tradicional, el libro físico, es algo más de costumbre, crecí con los libros impresos y siendo sincera, mis ojos se cansan viendo una pantalla, cosa que puede agravar mi situación; tengo astigmatismo e hipermetropía. Por gusto y seguridad sigo prefiriendo mi método tradicional. Aunque, de vez en cuando, leo algún texto en digital, ya sea en páginas web o en blogs, no es lo mismo, puede que sea parte de la generación digital, pero la lectura siempre será tradicional.

Escritura

Una de mis pasiones, que desemboca de la lectura, es la escritura, no hay mucha historia, comencé con la escritura en el colegio, antes de este no tuve mi encuentro emotivo. La primera historia que escribí fue sobre un sol y una luna que se fugaban para buscar a su amiga, la estrella, algo corta, estaba en primero de primaria y fue para un trabajo de español, mi amiga me reto.

— A que no la haces de 100 renglones

A mis 7 años, creía que 100 renglones eran largos y demasiado trabajo solo para una nota, pero me retaron y como buena colombiana, no me iba a quedar sin demostrar que sí podía, me demoré más de lo que me tomaba una tarea normal, pero la quería hacer bien, larga y atractiva. Cambie la historia varias veces hasta que me gustó el final, al presentarla tuve la nota máxima y a mi amiga le fascinó; nunca me volvió a retar.

Aunque este momento fue fascinante, no volví a recorrer la escritura como un hobby, solo lo hacía cuando una tarea lo requería. Tampoco sentí esa sensación de gratitud al final de los trabajos, hice escritos que para la época consideraba excelentes; puede que los lea ahora y sea una catástrofe, pero para mí era lo mejor, no le di relevancia en mi vida, ese apoyo con la lectura de parte de profesores y de familia no se hizo presente en este caso. Olvidé esta faceta de escritora, no la miré por bastantes años.

No fue hasta el año 2020, en plena pandemia, cuando agobiada por el encierro y las preocupaciones (solo tenía 15 años, no era mucho) empecé a escribir todas mis emociones, pensamientos, las palabras no dichas, en aquellos intentos de poemas sin rimas y que solo los entendía yo, aislados del mundo, sin querer que nadie lo viera, esto me sirvió para dejar ir, dejar ir aquellas reprimendas en el papel, sacarlas de mi alma y corazón, plasmarlas sirvió como terapia.

Mi último año escolar, realicé ensayos, escritos, una monografía y una revista pequeña de poesía (se realizó en la materia de inglés, era colaborativa, pero varios textos míos fueron publicados, aún está en la biblioteca del colegio). Me di cuenta de mi habilidad y mi motivación al escribir, sentía que todas mis ideas se conectaban cuando llegaba a un teclado, cuando se cargaban las imágenes en la computadora, la fluidez con la que escribía era algo tan natural, aunque no la haya practicado mucho. Mi última profesora de español fue la que marcó el cambio, ella era la encargada de enseñarles las estructuras para realizar los textos, puse toda mi atención en sus explicaciones, aún guardo algunos consejos.

Y aunque antes dije que mi manera de leer era la tradicional, en la escritura es todo lo contrario, prefiero hacerlo con soportes digitales, porque van conmigo a donde sea que vaya, en notas, en Word, en apps, en mí mismo blog, sé que estarán ahí y puedo acceder a ellos sin problemas; además de que se me facilita, no me canso tanto la mano y es más rápido.

Recuerdo un momento importante, en el que me di cuenta de mi verdadera pasión por la escritura, había tenido un mal día, ni recuerdo lo que pasó, pero mi energía y vibración estaba en el piso, me levanté ese día con el pie izquierdo. Al llegar la noche, me dispuse a escribir sobre cómo me sentía; las palabras salieron. Después escribí una pequeña historia que se me ocurrió en ese instante, escribí hasta la medianoche sin descanso, sin cesar hasta que todo quedó plasmado en aquella hoja de Word. Me dispuse a escribir sobre esta hermosa sensación cuando estoy escribiendo, algo así como “escribir sobre escribir” . Me llené del mejor momento de la vida de un escritor, descubrir que es uno, sin importar qué tanto lo haces o qué tan éxito tienes.

Considero que todos nos podemos convertir en buenos escritores y lectores, pero para eso falta practicar, no todos nacemos con el don, pero sí con la habilidad.

Libros Expuestos

De Saint-Exupéry, A. (1943). El principito: (Le Petit Prince)

Nietzsche, F. W. (1883). Thus Spake Zarathustra. Algora Publishing.

Swift, J. (1995). Los viajes de Gulliver. Editora Melhoramentos.

Rodari, G. (2007). Atalanta.

Blanca Nieves. (1900). Libresa.

Güell, F., & Company, W. D. (1992). El libro de la selva.

Wilde, O. (1890). El retrato de Dorian Gray.

Homero. (1965). LA ILÍADA. Ediciones Ibéricas y L.C.L.

Isaacs, J. (1890). María: A South American Romance.

Rivera, J. E. (1924). La vorágine. Editorial Cromos.

Referencias

Gómez, S. S. (2023). Conozca los nombres reales de estos 10 famosos. El Tiempo. https://www.eltiempo.com/cultura/gente/conozca-los-nombres-reales-de-estos-10-famosos-784386

Acero, A. G. R. (2021). Características y recomendaciones para escribir una autobiografía. CELEE. https://celee.uao.edu.co/la-autobiografia-narrar-la-vida-se-trata/

Editorial Letra Minúscula. (2021). Cómo escribir una AUTOBIOGRAFÍA [Vídeo]. YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=ZW5DsmtmnHQ

FundéuRAE. (s. f.). https://www.fundeu.es/dudas/palabra-clave/aka/

VERBALINA Cursos y Mentorías para Escritores. (2020). Cómo escribir tus MEMORIAS y AUTOBIOGRAFÍA. Escribir la historia de una vida | Géneros literarios #3 [Vídeo]. YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=uxDR-zEw5QM

King, S., & Beutnagel, J. H. (2000). Mientras escribo.